El paseo.
Y, a lo largo de los años, en mil momentos y a medida que crecía, me lo preguntaba: ¿seré capaz de pagar de algún modola deuda por todo aquello que he recibido? ¿Por tantas atenciones y amor y sacrificio y paciencia? No hay ninguna balanza extraordinaria que pueda calcular el peso de todo ello. Pero el verdadero amor no prevé ni créditos ni deudas.
Federico Moccia
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