sábado, 25 de diciembre de 2010

La montaña

- Debe de ser terrible el destino de las montañas -respondí-. Están obligadas a contemplar siempre el mismo paisaje.
Yo estaba estudiando para ser montaña -continué-. Tenía cada cosa en su sitio. Iba a entrar en un empleo público, casarme, enseñar a mis hijos la religión de mis padres, aunque ya no creyese en ella.
Hoy estoy decidida a dejar todo eso y seguir al hombre que amo. Felizmente renuncié a ser montaña; no lo podría haber soportado mucho tiempo.

A orillas del río Piedra me senté y lloré.
Paulo Coelho

No hay comentarios:

Publicar un comentario