Yo estaba estudiando para ser montaña -continué-. Tenía cada cosa en su sitio. Iba a entrar en un empleo público, casarme, enseñar a mis hijos la religión de mis padres, aunque ya no creyese en ella.
Hoy estoy decidida a dejar todo eso y seguir al hombre que amo. Felizmente renuncié a ser montaña; no lo podría haber soportado mucho tiempo.
A orillas del río Piedra me senté y lloré.
Paulo Coelho
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